lunes, 16 de marzo de 2015

Algunas Teorías de la Orientación

La orientación surge de la práctica, a través de ella el profesional debe crearse su propio marco conceptual para entender, evaluar, justificar y validar su actuación.

A continuación se describirán tres modelos de orientación: Enfoque Evolutivo, Enfoque del Aprendizaje Social y un Enfoque Integral.

El Enfoque Evolutivo, Carter (1940) se puede considerar como el precursor de este enfoque, sin embargo, la obra cumbre es Occupational Choice de Ginzberg y cols (1951) en donde se propone un cambio radical en la concepción de la orientación vocacional que es considerada como un proceso madurativo desarrollado desde la infancia hasta la juventud pasando por la adolescencia.

Este enfoque está fundamentado, fundamentalmente, en tres pilares fundamentales:
  •  La elección vocacional es un proceso que llega hasta la adolescencia y la juventud, aproximadamente, hasta los 21 años.
  • Es irreversible. Una vez iniciado el camino trazado por esa vocación y realizada la formación requerida es prácticamente imposible cambiar la opción.
  • Este proceso acaba en una traslación entre las necesidades que manifiesta la persona y la realidad que se encuentra en el medio cercano. 
Este enfoque ha tenido dos criticas principales, por un lado es que no ha tenido en cuenta los factores psicológicos en el planteamiento y por otro la ausencia de consideración asimismo de las variables cognitivas en este proceso de decisión. A pesar de todo, fue un enfoque trascendental al considerar la elección profesional como un proceso y no un hecho aislado.

El Enfoque del Aprendizaje Social, su principal representante es John D. Krumbolt. La idea principal de este modelo es que la conducta es producto de la interacción entre ambiente y herencia, teniendo más influencia el primero ya que mediante el aprendizaje se adquiere y modifica aquella. El orientador es la persona que observa, controla condiciones, crea ambientes para conseguir un determinado comportamiento; su objetivo de trabajo es la conducta observable.

Una de las aportaciones fundamentales de este enfoque fue la consideración de que es necesario proponer objetivos en las intervenciones orientadoras y evaluarlos al finalizar aquellas para así conocer operativamente la eficacia. La toma de decisiones en este modelo está constituida por cuatro elementos: componentes genéticos y habilidades específicas, condiciones y acontecimientos ambientales, experiencias de aprendizaje y destrezas para afrontar la tarea.

Este modelo plantea seis fases en la toma de deciones: definir el problema, establecer un plan de acción, identificar alternativas, evaluación de sí mismo, investigar los resultados probables, eliminar sistemáticamente las alternativas y fijar la acción.

El Enfoque Integral nos lo proporciona Álvarez González (1995) tras analizar cada uno de los enfoques en orientación, plantea posibles modelos que pretenden recoger los aspectos más relevantes de cada uno de ellos, en un intento de partir de una base multidimensional. 

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